Los Alojamientos Rurales La Aldaba permiten disfrutar de una estancia con un amplio abanico de vivencias. En los alrededores de Navalagamella hay una variada oferta para todos los públicos: historia y monumentos, cultura y costumbres, naturaleza y deporte, gastronomía y enología, deportes y ocio… ¿Apetece un buen plan?

Iglesia de Nuestra Señora de la Estrella
Construida entre los siglos XV y XVI, alberga en su interior la imagen de la patrona de la localidad. Tiene una sola nave con planta de salón con bonitas bóvedas góticas. Muy destacable por el estilo de la bóveda y los adornos de la piedra es la Capilla de la Inmaculada, que ocupa el bajocoro y que alberga una pila bautismal hecha en un solo bloque de granito. En el exterior domina el campanario, de estilo herreriano escurialense, una majestuosa y esbelta torre que sobresale por encima de los tejados del pueblo.
Ermita de San José
«Navalagamella y sus siete navalagamellitos: navalagamellito uno, navalagamellito dos, navalagamellito tres…». Este trabalenguas popular casi impronunciable recuerda que Navalagamella tuvo siete ermitas. De ellas aún se conservan tres, la del Santísimo Cristo de la Sangre, junto a la Cañada Real Leonesa; la de San Miguel, en una espléndida dehesa a dos kilómetros del municipio donde se apareció el arcángel en el siglo XV, y la de San José, junto a la popular «Peña gorda».
Ermita del Cristo
Es un recurrente destino para dar un paseo y contemplar Navalagamella y, en días despejados, hasta los rascacielos de Madrid. Esta ermita suele ser punto de partida o destino de las procesiones de Semana Santa y del 14 de septiembre, festividad del Santísimo Cristo de la Sangre, advocación con la que se denomina a la hermosa talla del Crucificado que se alberga en la iglesia parroquial. Dicha talla presenta una herida de bala en un costado, para dar testimonio de que las guerras no deben producirse.
Los fortines
La Guerra Civil española devastó el 75 por ciento de los edificios de Navalagamella. Aún se conservan fortines y otras edificaciones militares que estuvieron en servicio durante la famosa batalla de Brunete, localidad muy cercana y que fue epicentro de uno de los principales enfrentamientos de la contienda. La orografía permite vigilar toda la zona sur de Madrid desde los cerros de Navalagamella.
Plaza de España
Esta plaza, también conocida como la del Ayuntamiento, es uno de los lugares preferidos para pasar un rato, sentarse a charlar o leer en uno de sus bancos o acudir con los más pequeños para que puedan jugar sin necesidad de preocuparse del tráfico. Además, permite contemplar en una misma panorámica varios de los monumentos emblemáticos del municipio. La plaza de España es además epicentro de diversas celebraciones festivas a lo largo del
Ermita de San Miguel
En su interior se guarda la venerada imagen del patrón de Navalagamella, San Miguel Arcángel, que se apareció a un pastor sobre el que obró un milagro. Cada lunes de Pascua el pueblo lleva en procesión la imagen del ángel desde su finca -ubicada a unos dos kilómetros del casco urbano- para preparar posteriormente las fiestas en su honor en el mes de mayo. El segundo domingo después del 8 de mayo, festividad de San Miguel en Navalagamella, se celebra en la dehesa la tradicional romería.

Fortines
La Guerra Civil española devastó el 75 por ciento de los edificios de Navalagamella. Aún se conservan fortines y otras edificaciones militares que estuvieron en servicio durante la famosa batalla de Brunete, localidad muy cercana y que fue epicentro de uno de los principales enfrentamientos de la contienda. La orografía permite vigilar toda la zona sur de Madrid desde los cerros de Navalagamella.
Museo de la Mujer en la Guerra Civil-Antiguas Escuelas
Este centro de interpretación ocupa el edificio que antaño se destinó a la educación de los niños de Navalagamella. La planta baja corresponde a las antiguas escuelas, del siglo XIX, en cuyas puertas aún pueden leerse las inscripciones que distinguen las aulas «para niños» y «para niñas». Ahora el Museo de la Mujer en la Guerra Civil homenajea a las protagonistas femeninas de la contienda, con donaciones materiales de particulares y entidades. Sus ventanas están ilustrados con grandes fotografías de aquellas mujeres.
Puentes
Navalagamella tiene varios puentes que van acompañando al río Perales a su paso por el término del municipio. Al puente del Hoyo puede irse caminando por la ruta de los molinos harineros del Perales. También destaca el del Pasadero está incluido en el catálogo del patrimonio cultural de la Comunidad de Madrid. Sus piedras confirman el importante cruce de caminos que ha constituido Navalagamella a lo largo de su historia.
Torre del Reloj
En la plaza de España destaca una antigua torre de la que se cree que fue el primer ayuntamiento. En la actualidad alberga el reloj, que dicta las horas a todo el pueblo. El sonido de sus campanadas cada media hora pone una banda sonora especial al pueblo. Cada 31 de diciembre es costumbre tomar las uvas en la plaza con las campanadas de este reloj, al amor de una gran hoguera.
Arco gótico
En la Plaza de España también se conserva un arco de medio punto que presenta decoración gótica y que contiene un escudo presumiblemente de la primera mitad del siglo XVI. El arco servía de entrada a una antigua posada que daba servidumbre a los viajeros que hacían noche en Navalagamella. Como curiosidad, dicha posada fue regentada por antepasados de las propietarias de los Alojamientos Rurales La Aldaba.

San Lorenzo de El Escorial
A sólo 15 minutos se encuentra uno de los monumentos Patrimonio de la Humanidad más importantes de España. El Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, mandado construir por el rey Felipe II, es una visita obligada. Además, en las proximidades de El Escorial se puede disfrutar de otros lugares históricos emblemáticos como la Silla de Felipe II, la Casita del Príncipe, el Coliseo de Carlos III, el Valle de los Caídos y contemplar la impresionante panorámica desde la cima del Monte Abantos.
Una sierra entre Robledo y San Martín
A pocos kilómetros de Navalagamella se encuentran otros interesantes municipios de la Sierra Oeste de Madrid. Entre ellos destacan San Martín de Valdeiglesias, al oeste, y Robledo de Chavela, al norte. Pero estos son sólo dos de la veintena de pueblos que componen esta comarca, que ofrece además una interesante variedad de paisajes, costumbres y atractivos turísticos por descubrir. En la Sierra Oeste, por ejemplo, pueden realizarse rutas del vino, de iluminación nocturna de monumentos, de aves…
Madrid
La capital de España queda a apenas 50 kilómetros de Navalagamella. Madrid tiene una oferta muy amplia para los turistas: la Puerta de Alcalá, el Museo del Prado, la Plaza Mayor, el Museo Thyssen, la Puerta del Sol, el Museo Reina Sofía, la fuente de Cibeles, el Palacio Real, el barrio de los Austrias, el Paseo de la Castellana, el Parque del Retiro, la Plaza de las Cortes, el estadio Santiago Bernabéu, la estación de Atocha, etc.
Ávila
En poco más de una hora se llega a Ávila, ciudad Patrimonio de la Humanidad gracias a su imponente y legendaria muralla. Visitar Ávila es sumergirse en un recorrido con claro tinte espiritual marcado por el legado de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz. La catedral, la Plaza de los Pórticos y los conventos son algunos de los lugares emblemáticos. No se debe dejar Ávila sin probar un buen chuletón y las dulces yemas de Santa Teresa.
Toledo
La ciudad imperial está a una hora de Navalagamella. Toledo es la ciudad del río Tajo, del Alcázar, de la Catedral, de la Plaza de Zocodover, de la Judería… La convivencia de diferentes culturas a lo largo de la historia en esta urbe convierte a Toledo en un auténtico mosaico de arte, arquitectura, gastronomía y costumbres. Es más que recomendable aprovechar la visita para contemplar algunas de las pinturas de El Greco. Conviene comprar mazapán.
Segovia
A menos de una hora se encuentra la ciudad del acueducto. Segovia y Navalagamella están estrechamente vinculadas porque fueron sus habitantes quienes fundaron la actual localidad madrileña. La ingeniería romana invita a pasear tranquilamente por las calles empedradas de Segovia, visitar el Alcázar y la Catedral, recorrer sus maravillosas iglesias románicas y saborear un buen cochinillo o un cordero y ponche segoviano.

Río Perales
El río Perales, frontera natural con Valdemorillo, esculpe variados y vistosos paisajes a su paso por Navalagamella. Entre ellos está, por ejemplo, la Presa del Cerro Alarcón. También dentro del término, a lo largo del cauce de este afluente del Alberche, todavía pueden verse los restos de antiguos molinos harineros y puentes medievales. Algunos se contemplan al realizar la ruta de senderismo de los Molinos harineros del Perales.
Ruta de los Molinos
Una ruta de senderismo transcurre junto al cauce del río Perales, sin duda un destino particularmente especial en otoño y primavera. El paseante no sólo puede disfrutar del paisaje, sino que también encontrará los restos de un puente medieval y de cinco molinos junto el curso del río: el Molino Alto, el Molino de la Hondilla o de Baltasar, el Molino Serrano, el antiguo Molino del Real Monasterio de El Escorial y el Molino de Navacerrada. La ruta cuenta con buena señalización, paneles informativos y merenderos.
Mirador del Hondillo
El Hondillo es un arroyo que forma un vistoso valle en la zona norte del casco urbano del pueblo. Está rodeado de pinos, enebros, jaras y encinas y puede contemplarse desde un mirador que toma su nombre: el mirador del Hondillo. En días despejados, el horizonte presenta otro espectáculo, el de la sierra de Guadarrama, cuyos vientos convierten al cercano barrio de San Sebastián en uno de los más frescos del pueblo.
Puentes medievales
Navalagamella tiene varios puentes. Al puente del Hoyo puede irse caminando por la ruta de los molinos harineros del Perales. También destaca el del Pasadero está incluido en el catálogo del patrimonio cultural de la Comunidad de Madrid. Sus piedras confirman el importante cruce de caminos que ha constituido Navalagamella a lo largo de su historia.
Aves protegidas
Si uno levanta la vista hacia el cielo, quizás pueda observar algún ejemplar de las aves protegidas que subsisten en la comarca, pues Navalagamella está incluida en la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA): águilas, buitres, buhos, patos, cigüeñas… Además de aves, el campo tiene inquilinos de otras especies como zorros, liebres, perdices y conejos.
Flora variada
Encinas, enebros, fresnos, carrascos, retamas, tomillos, jaras, chaparras, álamos, pinos negrales, pinos piñoneros, olivos, morales e higueras pueblan los prados y montes de este municipio. Aunque la vegetación predominante es el encinar, en la zona norte del término hay algunos robles, y junto a los cursos de agua también se dan los arbustos de cornicabra y retama. El paisaje lo completan eras, antaño dedicadas a la siembra y siega, olivares centenarios y viñedos.
Cañada Real
La ubicación geográfica de Navalagamella la hizo ser cruce de caminos, pues su tierra está atravesada por diversas vías pecuarias, entre las que destaca la Cañada Real Leonesa, que bordea el casco urbano. Unos peculiares mojones marcan el trazado de estas cañadas por donde antaño se trasladaba el ganado en busca de mejores pastos y huyendo de la meteorología adversa. La naturaleza también ha tenido caprichos como la «peña gorda» o el monte Calvario, dos miradores naturales desde donde puede divisarse el pueblo.
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