Las puches de Todos los Santos

En Navalagamella, con la fiesta de Todos los Santos, las casas huelen a anís, cáscara de cítrico y harina tostada. Es el aroma de «las puches», un antiguo y contundente plato que endulza los paladares y calienta las barrigas de lugareños y visitantes en esas frías fechas.

Aunque en tiempos de carestía se elaboraban con agua, la receta queda más sabrosa con leche. Los ingredientes son:

Un litro de leche de las buenas que hay en la Sierra Oeste de Madrid (incluso pueden atreverse con la de cabra), cuatro cucharadas soperas de harina (antiguamente seguro que procedía de los numerosos molinos de cubo situados en el cauce del río Perales), otras tantas de azúcar, anís en grano, una rebanada de pan del día anterior, un vaso de aceite de oliva, cáscara de naranja o limón, sal y canela molida.

Se empieza friendo el pan cortado en daditos en una sartén de aceite caliente. Y se retiran escurridos. Luego, en otra sartén, se tuestan unas cucharadas de harina, como si se fuese a hacer una besamel. Y se añade leche previamente hervida con unas cuantas cucharadas de azúcar, una pizca de sal, cáscara de naranja o limón (que se apartará antes de juntar en la masa) y una cucharada de granos de anís.

Se elabora la masa hasta que espese y se pone en un recipiente, colocando encima el pan frito. Se espolvorea con canela y se toman frías. ¡Qué aproveche!

Receta de los Alojamientos Rurales La Aldaba para el ‘Recetario de la Sierra Oeste’ publicado por la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales, Fademur